Por John Jairo Sarabia Trigos
Así es señoras y señores. Se me murió el pajarito y a mi papá también. Mi papá lo trajo en una caja, lo dejamos en el baño y de un momento a otro estiró la pata. Luego, en este nuevo apartamento, se nos murió otro pajarito. Pero estas tragedias ya son comunes en mi casa. Cuando mis hermanas eran pequeñas se les murió un ratón de laboratorio. En la fila de decesos también se encuentra una tortuga que olvidamos sacar del agua y le dio algo raro los días siguientes.
Supongo que eso es normal. Pero después de ver una película de la cual no me acuerdo el nombre, me doy cuenta entonces que la situación es un poco grave. En esta cinta un adicto sale de un centro de rehabilitación, pero no sin antes preguntar cuánto tiempo debía durar para emprender una nueva relación. Entonces uno de sus maestros le dice que críe un perro y cuide una planta, y si las mascotas sobreviven, entonces querrá decir que ya está preparado para una relación. En joven llora al final porque las plantas se le secan.
Yo llevo cierto tiempo sin emprender una relación. Algunos dicen que eso es ser muy centrado, por aquello de la profesión, el estudio y los hijos. Otros lo ven con cierta cautela. A mí ya no me preocupa porque mi objetivo es tener unos dos chinos, y para eso hay que trabajar duro durante cierto tiempo.
Estar solos no es tan malo. Lo peor de la soledad es rodearse de muchos y sentirse solo. A mi se me han muerto varios cactus y en mi casa muchas mascotas. Incluso estoy esperando que los dos canarios mueran prontamente porque ya ni los tapamos.
No importa cuantas plantas, animales, o pajaritos se nos mueran bajo nuestro dominio. Lo importante es que la pasión por el amor y las relaciones humanas no mueran como ellos. Ese pajarito de la hermandad es el que hay que mantener vivos en nuestra jaula espiritual.
Junio 3, 2008 a las 11:59 pm
Hola Jhon. Esta columna me gustó, tiene su toque literario, realista y hasta ético y globalizado. Es cierto que la soledad es une stado extraño donde se aprende muchas cosas también pero igual se siente el hueco, no por eso uno debe aislarse más de la gente sino acercárseles un poco más a ver qué pasa. Bien por Makondo!.
Junio 6, 2008 a las 9:34 pm
Hola Jhon… un escrito muy interesante, se nota que el periodismo ha incluso mejorado tu nivel literario… cuanto desearia volver yo a tener la magia al escribir para no perder ese tinte existencialista a mis escritos… muy llamativo y es cierto, la soledad sólo es buena cuando la sabes utilizar y no dura tanto tiempo.
Junio 14, 2008 a las 2:09 pm
Interesante el articulo… tambien el postulado d ela pelicula, el titulo es llamativo y el pajarito.. esta bonito…
Oye! no olvides arreglar las mariposas del puntero, que nunca las he podido ver.