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Por Carlos Deuth Martínez
Escritor de Makondo Universal. Cruza su carrera de Ingeniería de Petróleos en la Universidad Nacional, Sede Medellín, Colombia.
Son hechos donde no se sabe quiénes son los buenos… quiénes los malos. Pero sí se saben quiénes son los que pasan sobre los problemas como si nada los hubiera tocado.
Ya son ocho semanas en que la Universidad Nacional de Colombia en todas sus sedes, se han presentado diferentes tipos de manifestaciones en contra de la reforma al Estatuto Estudiantil.
La administración de la Universidad dice que es necesario un cambio, siendo esta la mejor del país con un Estatuto de hace más de 30 años. Tal vez tengan razón, pero las reformas que se piensan implantar para igualar unos estándares internacionales, que si bien buscan que la Universidad se ponga al nivel de otras academias extranjeras, también están demostrados los malos resultados que presenta la aplicación de un sistema de créditos en una universidad pública acá en Colombia, pues obliga a que las carreras disminuyan la intensidad horaria de muchas de sus materias importantes, perdiendo así calidad de estudio.
Sin embargo, el Estatuto plantea muchas cosas que serían beneficiosas a la calidad por más contradictorio que parezca, pues obliga a que el estudiante luche por su permanencia en la universidad ya que aumenta la exigencia en cuanto al promedio académico, además de ofrecerle al buen estudiante la posibilidad de una doble titulación
La otra cara del asunto la manejan los estudiantes, que si bien su protesta no es injustificada, han cometido crasos errores al momento de actuar, pues arremetieron contra la administración al principio exigiendo una derogatoria del estatuto, sin pedir más bien una modificación, aunque el cuerpo estudiantil tiene razón al decir y reclamar que no se le hizo partícipe en la construcción de ésta reforma al Estatuto Estudiantil.
Sin importar nada, la administración se cansó de no llegar a un acuerdo y arremetieron contra los estudiantes, dividiendo opiniones entre los mismos (como lo que dijo el rector de la Universidad, Moisses Wasserman, hablando de una cancelación selectiva, es decir.. los que no vayan a clase y cursos que no tengan calificado a un 80% al final… se les cancela la materia), así como en una guerra: “divide y reinarás”. El rector logró mermar el movimiento en Sedes como Bogotá y Manizales, sedes que en su mayoría de facultades ya han regresado a una “normalidad”.
En la sede de Palmira se presenta un caso algo aislado del asunto, pues ellos empezaron el semestre 3 semanas atrasados con respecto a las demás sedes y, sumando la protesta, el rector ordenó la cancelación de semestre. Hecho que indignó al Movimiento Estudiantil, pues ellos lo tomaron como una amenaza para los estudiantes de las otras sedes.
En el caso de la sede Medellín, pionera del Movimiento Estudiantil por primera vez en la historia de la Universidad Nacional, actualmente sigue el movimiento en pie con una asistencia masiva a las asambleas, aún cuando la orden de los administrativos es dar clase. No hay una normalidad, pues se realizan bloqueos constantemente y pocos son los profesores que han podido dar clases y en su mayoría ha sido por fuera de las instalaciones de la Universidad.
La cara más desagradable del asunto la manejan los medios, quienes siendo seguidores de la política del estado culpan al estudiantado de terroristas sin ver qué es lo que pasa en la Universidad, otra de las cosas que indignan a los estudiantes al ver por la televisión cómo los señalan de criminales, sin exceptuar que algunos criminales están dentro de la universidad, pero también abundan dentro del gobierno.
Da tristeza como hasta un taxista te llama guerrillero por simplemente pertenecer a la mejor Universidad del país, pues no tiene una imagen exacta de lo que pasa, sino aquellas barbaridades que expulsan por sus bocas periodistas de Caracol o RCN y demás medios amarillistas que buscan es que la gente se muera de miedo y le caiga mal el almuerzo viendo esas barrabasadas.
Dejando los medios a un lado, vemos cómo nuestro presidente ha dado autorización a miembros del ESMAD (Escuadrón Móvil Anti Disturbios, más conocido como Anti Motines) para ingresar a la Universidad, gracias a los hechos presentados en universidades como la Surcolombiana de Neiva y la Pedagógica, estos dos por intentar quemar con fuego y otros con ácido a los policías; tienen los estudiantes que ver al ESMAD alrededor de la Universidad todo el tiempo, cada vez que se hace una manifestación, esperan a los estudiantes en la puerta de la institución como buscando la manera de ingresar y capturar a los estudiantes manifestantes. Una manera más de reprimir las acciones del estudiantado.
Es poco lo que se ha podido hacer hasta ahora, pero en la Sede Medellín aún los estudiantes organizan protestas como huelga de hambre alrededor del edificio administrativo, o murales informativos para la gente logrando una comisión de interlocución entre los estudiantes y la Vicerrectoría de la sede buscando que este ente administrativo pueda ayudarlos a comunicarse con el rector para llegar a construir un nuevo estatuto con el Consejo Superior Universitario (CSU)
Es grave la situación que se presenta en la Universidad Nacional de Colombia. Por eso invito a aquellos que creen ciegamente en los noticieros a que lean el nuevo Estatuto, saquen sus conclusiones y sean capaces de tener un criterio propio antes de arremeter contra algún estudiante que proteste contra esta reforma; así mismo, los exhorto a ver cómo el país cada vez más se ajusta a un modelo neoliberal que no tiene la capacidad de manejar el país, pero tampoco mucho menos crean que la solución está en manos de unos comunistas agresivos.
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